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Capítulos de libros «La Epístola de Pablo a Los Colosenses»
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  • Este libro responde al problema de que la cultura se había infiltrado en la vida de iglesia en Colosas. Originalmente, Cristo era el único elemento de la vida de iglesia; sin embargo, en ese tiempo surgió un disturbio debido a que la cultura estaba reemplazando a Cristo. La iglesia debe estar constituida de Cristo y únicamente Cristo; sin embargo, la iglesia había sido invadida por algunos elementos de la cultura, especialmente por la religión, manifestada como ascetismo, el cual está relacionado con las ordenanzas y prácticas judías (Col. 2:16, 20-21), y por la filosofía, manifestada como misticismo, el cual tiene relación con el gnosticismo y la adoración de ángeles (Col. 2:8, 18). Por lo tanto, el concepto central de este libro es que no se debe permitir que nada reemplace a Cristo.

    Este libro se concentra en Cristo como Cabeza del Cuerpo. Revela de manera más completa que cualquier otro libro de la Biblia lo profundo, lo todo-inclusivo y lo ilimitado que es Cristo.

  • Véase la nota Ef. 1:12.

  • Es decir, aquellos que poseen santidad, que han sido apartados y santificados para Dios. Ellos vivían en Colosas; sin embargo, estaban separados del mundo.

  • Véase la nota Ef. 1:31a.

  • Tener fe es percibir la realidad de lo que está en Cristo y recibirla, amar es experimentar y disfrutar lo que hemos recibido de Cristo, y tener esperanza (v. 5) es aguardar con certeza la glorificación en Cristo.

  • La esperanza, la fe y el amor, mencionados en los vs. 4-5 , son las tres cosas que el apóstol recalcó en 1 Co. 13:13. Allí, debido a la situación de los corintios, se daba énfasis al amor; aquí, se da énfasis a la esperanza, la cual, hablando con propiedad, es Cristo mismo (v. 27), a fin de que Cristo nos sea revelado como nuestro todo.

  • Al vivir y experimentar a Cristo, atesoramos una esperanza en los cielos. Cuanto más vivimos y experimentamos a Cristo, más esperanza atesoramos en los cielos. Así que, ahora en nuestra vida diaria la esperanza está siendo atesorada.

  • La verdad del evangelio es la realidad, los hechos reales, no la doctrina, del evangelio. “La palabra” puede ser considerada la doctrina del evangelio, pero “la verdad”, debe de referirse a la realidad. Cristo en Su persona todo-inclusiva y en Su obra redentora multifacética es la realidad del evangelio.

  • La gracia de Dios es lo que Dios es para nosotros y lo que Dios nos da en Cristo (Jn. 1:17; 1 Co. 15:10).

  • Aquí la palabra verdad significa realidad (véase el punto 8 de la nota 1 Jn. 1:66). Conocer la gracia de Dios en verdad, es conocerla por experiencia en su realidad, no sólo mentalmente en palabras o doctrinas vanas.

  • Un ministro de Cristo no sólo es un siervo de Cristo que sirve a Cristo, sino un servidor que sirve a otros ministrándoles a Cristo.

  • Aquí la voluntad de Dios se refiere a Su voluntad con respecto a Su propósito eterno, es decir, con respecto a Su economía tocante a Cristo (Ef. 1:5, 9, 11), y no a Su voluntad con respecto a cosas secundarias.

  • La sabiduría y el entendimiento espirituales son propios del Espíritu de Dios en nuestro espíritu, lo cual está en contraste con la filosofía gnóstica que es meramente de la mente humana entenebrecida. La sabiduría se halla en nuestro espíritu y sirve para que nosotros percibamos la voluntad eterna de Dios; el entendimiento espiritual se halla en nuestra mente que ha sido renovada por el Espíritu, y sirve para que entendamos e interpretemos lo que percibimos en nuestro espíritu.

  • Andar como es digno del Señor es el resultado de tener el pleno conocimiento de la voluntad de Dios. Tal andar es un andar en el cual vivimos a Cristo.

  • Es decir, en todo aspecto.

  • Aquí la expresión llevando fruto se refiere a vivir a Cristo, cultivarlo, expresarlo y propagarlo en todo aspecto. Ésta es la verdadera esencia de toda buena obra cristiana.

  • No el conocimiento en la letra, en la mente, sino el conocimiento vivo de Dios en el espíritu, por medio del cual crecemos en vida.

  • Este poder no es solamente el poder de la resurrección de Cristo (Fil. 3:10), sino Cristo mismo como dínamo que continuamente nos reviste de poder (Fil. 4:13) con miras a toda perseverancia y longanimidad con gozo, a fin de que podamos tener un vivir en el cual experimentemos y vivamos a Cristo.

  • El poder que expresa la gloria de Dios, glorificando a Dios en Su poder.

  • Dios el Padre nos ha hecho aptos por medio de la redención de Dios el Hijo y mediante la santificación de Dios el Espíritu para que participemos del Cristo todo-inclusivo, la corporificación misma del Dios Triuno procesado, como la porción asignada a los santos.

  • Una parcela asignada. Esto se refiere a la porción de la heredad asignada según es tipificado por la repartición por suertes de la buena tierra de Canaán entre los hijos de Israel como su herencia (Jos. 14:1). La herencia de los creyentes neotestamentarios, la porción asignada a ellos, no es una tierra física, sino el Cristo todo-inclusivo. Él es la porción asignada a los santos como su herencia divina para su disfrute.

  • Aquí la luz está en contraste con las tinieblas mencionadas en el versículo siguiente. Cuando estábamos bajo la autoridad de Satanás, estábamos en tinieblas. Pero ahora estamos en el reino del Hijo del amor de Dios, disfrutándole en la luz.

  • Es necesario que Dios nos libre de la autoridad de las tinieblas, es decir, del reino de Satanás (Mt. 12:26b), y nos traslade al reino del Hijo de Su amor para que Cristo sea la Cabeza del Cuerpo, y para que nosotros, Sus creyentes, seamos los miembros de Su Cuerpo. Esto tiene como fin hacernos aptos para participar del Cristo todo-inclusivo como la porción que nos fue asignada.

  • El Hijo es la expresión del Padre, quien es la fuente de vida (Jn. 1:4, 18; 1 Jn. 1:2). El Hijo amado como objeto del amor del Padre llega a ser para nosotros la corporificación de la vida en el amor divino.

  • La liberación mencionada en el versículo anterior resuelve el problema de la autoridad que Satanás tenía sobre nosotros al destruir su poder maligno, mientras que la redención mencionada en este versículo resuelve el problema de nuestros pecados al cumplir el justo requisito de Dios.

  • El perdón de pecados es la redención que tenemos en Cristo. La muerte de Cristo ha logrado la redención para darnos el perdón de nuestros pecados.

  • Dios es invisible. Pero el Hijo de Su amor, quien es el resplandor de Su gloria y la impronta de Su sustancia (He. 1:3), es Su imagen y expresa lo que Él es. La palabra imagen aquí no significa una forma física, sino la expresión del ser de Dios en todos Sus atributos y virtudes (véase la nota Fil. 2:62b). Esta interpretación es confirmada por Col. 3:10 y 2 Co. 3:18.

  • Cristo, por ser Dios, es el Creador. Sin embargo, por ser hombre que participa de sangre y carne (He. 2:14a), las cuales fueron creadas, forma parte de la creación. La expresión Primogénito de toda creación se refiere a la preeminencia de Cristo en toda la creación, pues desde este versículo hasta el v. 18 el apóstol recalca el primer lugar que Cristo tiene en todas las cosas.

  • Aquí en Él significa en el poder de la persona de Cristo. Todas las cosas fueron creadas en el poder de lo que Cristo es. Toda la creación es portadora de las características del poder intrínseco de Cristo.

  • Tronos se refiere a aquellos que tienen autoridad en el trono.

  • Véase la nota Ef. 1:211a.

  • La expresión por medio de Él indica que Cristo es el instrumento activo por medio del cual la creación de todas las cosas fue lograda en su debida secuencia.

  • Esto indica que Cristo es el fin de toda la creación. Todas las cosas fueron creadas para Él, para que sean Su posesión. En, por medio y para, indican que la creación está relacionada subjetivamente con Cristo. La creación fue creada en Él, por medio de Él y para Él.

  • Esto indica la preexistencia eterna de Cristo.

  • O, subsisten juntamente en Él. Conservarse unidos en Cristo significa existir por tener a Cristo como el centro que sostiene, así como los rayos de una rueda se sostienen juntos por medio del eje.

  • Los vs. 15-17 revelan a Cristo como el primero de la creación, Aquel que tiene la preeminencia entre todas las criaturas. El v. 18 nos muestra que Cristo como Cabeza del Cuerpo es el primero en la resurrección. Como tal, Él tiene el primer lugar en la iglesia, la nueva creación de Dios (2 Co. 5:17; Gá. 6:15).

  • Toda la plenitud se refiere a la plenitud de la vieja creación y de la nueva creación.

  • La palabra plenitud no tiene modificador, lo cual indica que esta plenitud es única. No denota las riquezas de lo que Dios es, sino la expresión de esas riquezas. La expresión plena del rico ser de Dios, en la creación y en la iglesia, habita en Cristo. Toda la creación y la iglesia en su totalidad están llenas del Cristo que es la expresión de las riquezas de Dios. Tal plenitud se agrada en esto. Es decir, esto es agradable a Cristo.

    La plenitud en este versículo se refiere a la imagen de Dios mencionada en el v. 15, quien es Cristo, una persona viviente. A tal plenitud le agrada habitar en la expresión de Dios y reconciliar todas las cosas con la expresión de Dios.

  • Por medio de Él significa por medio de Cristo como el instrumento activo mediante el cual fue lograda la reconciliación.

  • Aquí consigo se refiere a la plenitud mencionada en el v. 19.

  • No “todas las personas” sino “todas las cosas”, lo cual se refiere no solamente a los seres humanos sino también a todas las criaturas, que fueron creadas en Cristo y ahora subsisten, es decir, se conservan unidas en Él (vs. 16-17) y son reconciliadas con Dios por medio de Él.

  • No solamente debían ser reconciliadas con Dios las cosas que están en la tierra, sino también las que están en los cielos. Esto indica que hay cosas que están en los cielos que también se encuentran mal con Dios debido a la rebelión de Satanás, el arcángel, y de los ángeles que lo siguieron. Así pues, la rebelión de Satanás ha contaminado los cielos.

  • Reconciliar todas las cosas consigo mismo significa hacer la paz entre Él y todas las cosas. Esto fue logrado por medio de la sangre que Cristo derramó en la cruz.

  • Debido a que éramos pecadores, necesitábamos redención, y debido a que éramos enemigos de Dios, necesitábamos reconciliación.

  • Nuestra enemistad con Dios radicaba principalmente en nuestra mente corrupta.

  • El pronombre Él, aquí y al final del versículo, se refiere a la plenitud del v. 19. Es la plenitud la que habita en Cristo (v. 19), es la plenitud la que nos reconcilia con Él (v. 20) y es la plenitud a la que seremos presentados. Así pues, esta plenitud es Dios mismo expresado en Cristo.

  • No nuestra acción de creer, sino lo que creemos.

  • Cristo en nosotros, la esperanza de gloria (v. 27), de quien no debemos dejarnos mover.

  • Las aflicciones de Cristo pertenecen a dos categorías: las que sufrió para lograr la redención, las cuales fueron cumplidas por Cristo mismo, y las que sufrió para producir y edificar la iglesia, las cuales necesitan ser completadas por los apóstoles y los creyentes.

  • Esto indica que Pablo llegó a ser un ministro no de cierta enseñanza, predicación u obra misionera, sino de la iglesia, el Cuerpo de Cristo, para la edificación de la misma.

  • La misma palabra griega que se traduce diácono, lo cual significa una persona que presta servicio.

  • Véase la nota Ef. 3:22a.

  • La palabra de Dios es la revelación divina, la cual fue completada sólo cuando el Nuevo Testamento terminó de escribirse. En el Nuevo Testamento los apóstoles, especialmente el apóstol Pablo, completaron la palabra de Dios con respecto al misterio de Dios, el cual es Cristo, y al misterio de Cristo, el cual es la iglesia, para darnos una revelación completa de la economía de Dios.

  • Conforme a la gramática griega, la expresión el misterio en este versículo está en aposición con la expresión que se encuentra en el v. 25, lo cual muestra que el misterio es la palabra de Dios. Este misterio está relacionado con Cristo y la iglesia (Ef. 5:32), la Cabeza y el Cuerpo. La revelación de este misterio dada por medio del apóstol Pablo es la compleción de la palabra de Dios como revelación divina.

  • Desde los siglos significa desde la eternidad, y significa desde los tiempos. El misterio tocante a Cristo y la iglesia estuvo escondido desde la eternidad y desde los tiempos hasta la era del Nuevo Testamento, en la cual ha sido manifestado a los santos, incluyendo a todos los que creemos en Cristo.

  • Las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles son las riquezas de todo lo que Cristo es para los creyentes gentiles (Ef. 3:8).

  • Que se refiere a este misterio. Este misterio, lleno de gloria entre los gentiles, es Cristo en nosotros. Cristo como vida en nosotros es misterioso y también glorioso.

  • Cristo, quien mora en nuestro espíritu para ser nuestra vida y persona, es nuestra esperanza de gloria. Cuando Él venga, nosotros seremos glorificados en Él. Esto indica que el Cristo que mora en nosotros saturará todo nuestro ser para que nuestro cuerpo físico sea transfigurado y conformado al cuerpo de Su gloria (Fil. 3:21).

  • En este libro, hay varias expresiones importantes que aluden a nuestra experiencia de Cristo: Cristo en vosotros (v. 27), perfecto en Cristo (v. 28), andad en Él (2:6), según Cristo (Col. 2:8), os dio vida juntamente con Él (Col. 2:13), habéis muerto con Cristo (Col. 2:20), asiéndose de la Cabeza (Col. 2:19), en virtud de quien (Col. 2:19), y crece con el crecimiento de Dios (2:19). Estas expresiones nos dan un cuadro completo de la experiencia apropiada que deberíamos tener de Cristo.

  • Cristo es el misterio que ahora está lleno de gloria. Esta gloria será manifestada en su plenitud cuando Cristo regrese para glorificar a Sus santos (Ro. 8:30). Por lo tanto, ésta es una esperanza, la esperanza de gloria. Cristo mismo es también la esperanza de gloria.

  • O, plenamente crecido, completo, maduro. La palabra perfecto denota pleno en calidad, mientras que completo denota pleno en cuanto a cantidad. El ministerio del apóstol, ya sea al anunciar a Cristo o al amonestar y enseñar a los hombres en toda sabiduría, estaba exclusivamente dirigido a ministrar a Cristo a los hombres para que llegasen a ser perfectos y completos al madurar con Cristo como elemento de la vida divina hasta alcanzar el pleno crecimiento.

  • El versículo anterior afirma que Cristo está en nosotros; este versículo dice que nosotros estamos en Cristo. Primero somos puestos en Cristo; luego Cristo está en nosotros. Cuanto más somos introducidos en Cristo, más se introduce Él en nosotros, y cuanto más Él se introduce en nosotros, más nos introducimos en Él. Es por medio de este ciclo que experimentamos el crecimiento de la vida divina.

  • O, peleo (como en la lucha libre). Así también en Col. 4:12.

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