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Capítulos de libros «Hageo»
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  • Es decir, Darío Histaspes, quien gobernó el Imperio medo-persa desde el año 521 a. C. hasta el año 486 a. C. Véase Esd. 4:5, 24; 5:3—6:12.

  • Que significa Mi fiesta, o la fiesta de Jah; Jah es una forma abreviada de Jehová. Este nombre indica que el profeta Hageo, nacido durante el cautiverio en Babilonia, esperaba de todo corazón que Israel retornase de su cautiverio para que las fiestas de Jehová pudieran ser restauradas.

    El pensamiento central de la profecía de Hageo es que la edificación de la casa de Jehová guarda relación con el bienestar del pueblo de Dios hoy y con la venida del reino milenario junto con su Mesías en la era de la restauración (Mt. 19:28; Hch. 3:20-21). En el Antiguo Testamento la casa de Dios, o el templo, fue primero un tipo del Cristo que, individualmente, era la casa de Dios (Jn. 2:19-21) y luego un tipo de la iglesia, el Cuerpo, que es el Cristo agrandado y, como tal, es corporativamente la casa de Dios (1 Ti. 3:15). Por tanto, la profecía de Hageo se refiere a nosotros, los creyentes neotestamentarios, puesto que nosotros somos la realidad de ese tipo.

  • Durante los años en que la reedificación del templo fue interrumpida por la oposición de los adversarios (Esd. 4), los hijos de Israel comenzaron a edificar casas para sí mismos y, gradualmente, dejaron en el olvido la edificación del templo (vs. 2-4). Lo dicho por Hageo a Zorobabel el gobernador, quien representa el reinado, y al sumo sacerdote Josué, quien representa el sacerdocio, tenía por finalidad fortalecerlos y animarlos tanto a ellos como al pueblo con miras a la reedificación del templo, la casa de Dios (Esd. 5:1 y la nota).

  • Los cautivos que retornaron se preocupaban únicamente por sí mismos y desatendieron a Dios, por lo cual cuidaban únicamente de sus casas mas no de la casa de Jehová; por tanto, Él intervino a fin de inquirir de ellos con respecto a Su casa.

  • Esto indica que si en nuestro corazón no tenemos el deseo de cuidar de la casa de Dios para Su satisfacción, no importa cuánto comamos ni bebamos, ni cuán bien nos vistamos, no obtendremos satisfacción. Si descuidamos la iglesia, no tendremos verdadero disfrute ni satisfacción.

  • Hoy en día, nuestra predicación del evangelio consiste en reunir material para la edificación de la casa de Dios.

  • El uso de la palabra corre aquí indica que la gente estaba ocupada en el cuidado de sus propias casas. Es imposible para nosotros permanecer neutrales. Nuestra entrega tiene que ser absoluta, ya sea para atender primero al cuidado de nuestras propias casas o para atender primero al cuidado de la casa del Señor (cfr. Mt. 6:33; Lc. 9:57-62).

  • Para el recobro de la edificación de la casa de Dios, los elegidos de Dios fueron despertados por el Señor en sus espíritus, lo cual fue hecho por el Señor según el orden que corresponde a la autoridad de Dios, comenzando con Zorobabel el gobernador (cfr. Esd. 1:5). En los Profetas Menores se menciona tanto el Espíritu divino como el espíritu humano despertado de los elegidos de Dios. En el Nuevo Testamento el Espíritu divino ha sido consumado y derramado (Hch. 2:17-21; Jl. 2:28-32), y nuestro espíritu humano responde a tal Espíritu al ser despertado (cfr. Hch. 17:16; Ro. 8:16; 2 Co. 2:13).

  • Al responder al encargo del Señor todos debemos ocuparnos, por el Señor Jesús, en la obra de predicar el evangelio, alimentar a los nuevos creyentes y cuidar de los demás para la edificación de la casa del Señor, la iglesia como Cuerpo de Cristo (Jn. 21:15-17).

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